El Sinaí del Sur reúne paisajes muy distintos en poco espacio. En las altas montañas de granito, a unos 1570 metros, el monasterio de Santa Catalina se alza al pie del monte Sinaí desde el siglo VI, cuando el emperador bizantino Justiniano lo mandó fortificar alrededor de la capilla de la Zarza Ardiente. Es uno de los monasterios cristianos más antiguos que siguen en uso. Al este, hacia el golfo de Áqaba, el Cañón Coloreado es una estrecha grieta excavada en la arenisca, donde el hierro y el manganeso han teñido las paredes con franjas rojas, amarillas, moradas y blancas.
Este día privado une ambos lugares en jeep 4x4. Sales temprano de Sharm el Sheij y viajas hacia el norte a través de las montañas hasta el monasterio, que solo abre a los visitantes unas pocas horas por la mañana. Desde allí, el jeep se dirige al este por pistas del desierto hasta el Cañón Coloreado, que recorres a pie con tu guía. Por la tarde bajas a la costa en Dahab para un almuerzo tardío junto al mar y algo de tiempo libre, antes de volver hacia el sur, a Sharm el Sheij, a primera hora de la noche.
Para quién es este circuito
- Viajeros activos que quieren algo más que un día de playa: historia por la mañana y una caminata por el cañón a mediodía.
- Familias con niños mayores y adolescentes capaces de trepar por algunas rocas.
- Fotógrafos: las paredes del cañón lucen sus colores más vivos con el sol alto, y la carretera de montaña es espectacular.
El cañón implica una caminata de alrededor de una hora con pasos estrechos y algunas rocas que trepar, así que no es adecuado para personas con movilidad reducida o miedo a los espacios estrechos. Para un día más tranquilo, solo con el monasterio y Dahab y en vehículo, elige nuestro tour al monasterio de Santa Catalina desde Sharm.
Por qué importan aquí un guía y un conductor beduino
Dentro del monasterio no se permiten visitas guiadas organizadas ni grabaciones, así que tu guía te cuenta la historia antes de entrar: las murallas de Justiniano, la Zarza Ardiente, los iconos y manuscritos que hicieron famosa su biblioteca y los monjes que todavía viven allí. En el desierto, el conductor beduino conoce las pistas hasta el cañón y el camino para atravesarlo.